EL ÚLTIMO BESO QUE NOS DIMOS


Acaricié mis labios para buscar dónde quedó el último beso que nos dimos. Y entonces me di cuenta de que no se encontraba en la carne de mis labios. Se encontraba grabado en mi corazón, ardiendo en lo más profundo de mi alma. Y es que el último beso que nos dimos fue más que un simple rocé entre dos bocas, fue un instante que ahogó al tiempo, dejando que nuestras almas se enamoraran sin necesidad de palabras; fue un milagro, de ésos que sólo suceden cuando despierta el amor.

—Tony E. A.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario